Tigres descienden por mis brazos, enterrando sus afiladas uñas en mi piel.
Corren y saltan por mi piel que de momento parece tener plantas y arboles frondosos.
Llegan abajo, a la punta de mis dedos,
Son absorvidos como almas rojas por el hielo de tus ojos
Son millones que revientan como burbujas calidas de recuerdos.
jueves, 8 de enero de 2009
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